Nuestro cuerpo está diseñado para moverse. Sin embargo, muchas de nuestras actividades cotidianas nos llevan a pasar cada vez más tiempo en una misma posición: trabajando frente al ordenador, conduciendo, mirando una pantalla o simplemente permaneciendo sentados durante varias horas.
Cuando el movimiento disminuye, nuestro cuerpo también comienza a adaptarse a esa menor variedad de movimientos.
La movilidad necesita movimiento
La movilidad no depende únicamente de ser flexible. También está relacionada con la capacidad de nuestras articulaciones y de nuestra columna para moverse de manera natural en diferentes direcciones.
Cuando repetimos siempre las mismas posiciones y utilizamos menos determinados movimientos, es habitual que progresivamente nos resulte menos natural realizarlos.
Por eso, algunas personas perciben que con el paso del tiempo les cuesta más girarse, agacharse o realizar movimientos que anteriormente hacían con facilidad.
¿Es solamente una cuestión de edad?
Con los años se producen cambios naturales en nuestro organismo, pero la edad no es el único factor que influye en nuestra movilidad.
Nuestro nivel de actividad, el trabajo que realizamos, cuánto caminamos, cuánto tiempo permanecemos sentados y la variedad de movimientos que hacemos cada día también forman parte de la ecuación.
Dos personas de la misma edad pueden tener niveles de movilidad muy diferentes dependiendo de sus hábitos.
El cuerpo se adapta a lo que hacemos
Una de las características más interesantes de nuestro organismo es su capacidad de adaptación.
Si pasamos muchas horas en posiciones similares, el cuerpo se adapta a ellas. Pero esa misma capacidad también significa que incorporar progresivamente más movimiento y variedad puede favorecer una mejor respuesta.
Caminar, cambiar de posición con frecuencia, realizar actividad física y evitar permanecer inmóviles durante períodos demasiado prolongados son pequeños hábitos que pueden marcar una diferencia.
No existe un movimiento perfecto
No necesitamos estar permanentemente pendientes de mantener una postura determinada.
Nuestro cuerpo necesita precisamente lo contrario: variedad.
Sentarnos, levantarnos, caminar, girarnos, estirarnos y utilizar la columna de diferentes maneras forma parte de una vida activa.
Más que buscar una postura perfecta, conviene ofrecer a nuestro cuerpo oportunidades frecuentes para moverse.
En Solana Chiropractic evaluamos la postura y la movilidad de la columna como parte de una valoración personalizada para comprender mejor cómo se está adaptando y funcionando tu cuerpo.
