Hay personas que, después de un tiempo sin recibir cuidado quiropráctico, vuelven a la consulta con una duda bastante habitual:
“¿Ahora tengo que empezar otra vez desde cero?”
No necesariamente.
Nuestro cuerpo está cambiando y adaptándose continuamente. Aprende movimientos, incorpora hábitos, responde a estímulos repetidos y puede conservar parte de lo aprendido incluso después de un periodo de interrupción. Es lo que, de forma sencilla, solemos llamar memoria corporal.
¿Qué significa realmente que el cuerpo tiene memoria?
No significa que los músculos o las articulaciones “piensen” o recuerden como lo hacemos nosotros.
La memoria corporal está relacionada, entre otras cosas, con la capacidad del sistema nervioso de aprender y conservar determinados patrones de movimiento y coordinación.
Por eso podemos volver a montar en bicicleta después de años sin hacerlo, recuperar determinados movimientos que habíamos practicado anteriormente o readaptarnos a una actividad que nuestro cuerpo ya conocía.
Ese aprendizaje puede mantenerse, al menos parcialmente, incluso cuando dejamos de practicar durante un tiempo.
¿Y qué ocurre si dejaste de recibir cuidado quiropráctico?
Interrumpir el cuidado durante semanas, meses o incluso más tiempo no significa necesariamente regresar al mismo punto en el que estabas antes de comenzar.
Durante ese periodo pueden haber cambiado muchas cosas: tu actividad física, las horas que pasas sentado, el estrés, el descanso, el trabajo, determinados hábitos o simplemente el paso del tiempo.
Por eso, cuando vuelves, lo correcto es evaluar cómo estás ahora, no asumir que tu cuerpo se encuentra exactamente igual que antes.
Pero hay una diferencia importante: ya existe una experiencia previa.
Tu cuerpo ya ha pasado anteriormente por un proceso de adaptación. Y tú también conoces mejor cómo responde, qué hábitos te ayudan y qué señales te indican que necesitas prestar más atención a tu cuidado.
Por eso, volver no siempre significa empezar de cero.
El cuerpo también recuerda los hábitos
Hay otra parte de la memoria corporal que muchas veces olvidamos: repetimos sin darnos cuenta aquello que hacemos todos los días.
La forma de sentarnos, trabajar frente al ordenador, conducir, mirar el móvil o permanecer muchas horas en una misma posición termina formando parte de nuestra rutina.
Algunos patrones pueden ayudarnos; otros pueden volver a generar tensión o hacer que recuperemos antiguas sensaciones.
Por eso el cuidado no consiste únicamente en lo que ocurre durante una visita. También importa lo que hacemos entre una visita y la siguiente.
Retomar el cuidado significa saber dónde estás hoy
Si hace tiempo que no vienes, no se trata de continuar automáticamente donde lo dejaste ni de asumir que necesitas el mismo proceso que antes.
Primero hay que valorar tu situación actual.
Quizás necesites recuperar cierta regularidad durante un tiempo. Quizás hayas mantenido muy bien los cambios anteriores. O quizás tus necesidades sean ahora completamente diferentes.
Cada persona y cada momento requieren una valoración individual.
Lo importante es entender que una interrupción no borra necesariamente todo el camino recorrido.
El cuerpo cambia, aprende y se adapta. Y cuando retomamos algo que ya conocemos, muchas veces no partimos exactamente del mismo lugar que la primera vez.
Si hace tiempo que no recibes cuidado quiropráctico y estás pensando en retomarlo, podemos valorar contigo cuál es tu situación actual y qué tiene sentido hacer a partir de ahí.
